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jueves, enero 15, 2026

Cuidado con lo que pedimos, porque se nos puede conceder

Eloísa Flores García
Eloísa Flores García
Lic. en Psicología Clínica, por el Instituto Tecnològico de Sonora. Maestría en Educación, por Universidad La Salle. Post grado en Sexualidad Humana, por Instituto Mexicano de Sexualidad Humana. Especialidad en Terapia Gestalt. Instituto Gestalt de Occidente. Especialidad en Terapia Cognitiva Conductual. Instituto Nacional en Terapia Cognitivo Conductual. Master en Programación Neurolinguística y Lenguaje Hipnótico con Richard Bandler. Especialidad en Patrones Avanzados de Lenguaje, Neuroing. Certificada como Instructora de Yoga

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Seguido escuchamos a personas de diferentes edades, expresar algún aspecto de su vida con mucho gusto, con mucha emoción, con mucho agrado o por el contrario, expresar con enojo, pesar y frustración su experiencia de vida.
Todo esto sin darnos cuenta de la fuerza que generamos al expresar algo, ya sea de manera verbal o a través de una visualización, cada vez lo hacemos mas grande.
Es importante mencionar que nuestra palabra tiene fuerza y es poderosa, lo que nos permite desde sanar enfermedades, obtener algún deseo o transformar cualquier situación.
Cada vez que verbalizamos algo se generan frecuencias vibratorias que acompañan al sentimiento y emoción, haciendo más potente las palabras expresadas.
Una persona que frecuentemente habla de experiencias “negativas”, incrementa la probabilidad de que vuelvan a ocurrir. En su vida solo verá experiencias negativas y no porque le pasen solo cosas negativas, sino porque su atención la concentra más en los aspectos negativos, las hace grandes y si le pasan cosas positivas ya no las registra.
En ese estado vibratorio podemos estar viviendo sin darnos cuenta,  compartiendo lo que atraemos, queriendo hacer cosas grandes, sin llegar a ello porque esa frecuencia no nos lo permite y tratamos de “culpar” a los demás de nuestros fracasos.
Cambiar esto es muy sencillo, necesitamos darnos cuenta que el pensamiento y la palabra tienen una vibración de atracción muy potente.
La ley de sintonía dice que los pensamientos, las palabras y las frecuencias vibratorias se reproducen. Si pensamos positivamente, si verbalizamos optimistamente y generamos vibras positivas, percibiremos experiencias positivas.
Si efectivamente queremos vivir con bienestar y felicidad en un mundo de abundancia y prosperidad utilicemos esta fuerza de atracción para conseguir lo que queremos. Cuidemos lo que pensamos y decimos, porque se nos puede conceder.

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Opinión

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